A decir verdad, el Congreso que se iba a celebrar en el día de hoy en Vistalegre, pretendía ser una reválida para Pablo Iglesias y una oportunidad para Iñigo Errejón de entrar en el poder. Sin embargo, desde las primeras ponencias, los allí presentes que no eran otros que las bases de la formación morada, dejaron clara su posición. Lo que querían era unidad en el partido y que los dirigentes se dejarán de tantos enfrentamientos. De hecho, así lo dejó ver unas semanas atrás Carolina Bescansa, la cual, por cierto, dimitido del partido ante el choque de trenes que se avecina va en este congreso. Una dimisión que fue muy discutida pero que se ha visto que a medio plazo fue la mejor opción de modo que no interfirió en un proceso de votación que se ha revelado como extraordinario.

 

En un cuanto a las ideas políticas, y con el objetivo de poner en contexto estas líneas, tenemos que decir que el actual líder de la formación morada, es decir, Pablo Iglesias, defendía un partido político que se basarse en la acción ciudadana. Ahora que ya habían llegado al Congreso de los Diputados con más de cinco millones de votos, el actual secretario general abogaba por una acción constante en las calles. No solamente pretendía presionar al Gobierno de Mariano Rajoy desde las instituciones sino que también pretendía hacerlo desde las calles a través de protestas y manifestaciones. Quería, en otras palabras, que el poder establecido sintiera el aliento no solo del principal partido de la oposición actualmente sino también de toda la ciudadanía que no está de acuerdo con unas reformas que ha llevado a España a un estado de desigualdad sin parangón.
Por su parte, Iñigo Errejón, lo que quería era desmarcarse un poco de estas acciones políticas que defiende su compañero de partido, y actuar plenamente desde las instituciones, uno de sus principales argumentos, aseguraba que una vez que ahora la formación morada ya ha sido capaz de introducirse en el Congreso de los Diputados, no tendría que desperdiciar esta oportunidad, abandonar las calles y las protestas populares, y hacer un gran esfuerzo para llevar la protesta al Parlamento. Y es que, se quiera o no, y siendo honestos con nosotros mismos, en la inmensa mayoría de las ocasiones las protestas que se llevan a cabo en la calle quedan en aguas de borrajas. Es por ello por lo que quería centrarse en una acción conjunta en el Parlamento de modo que se pudieran aprobar y modificar algunas leyes en función de los intereses de Podemos.